Publicado: 17 de Mayo de 2018

Hace unos días montamos una mesa dulce para la comunión de Gabriela. Ella y su madre habían venido unos meses antes a decidir algo importante, los colores. El tema estaba claro.  Iba a ser todo en rosa, oro y blanco.

La mesa estaba vestida de blanco con un sobre mantel de encaje. El menaje en blanco, rosa y oro, a juego con los abanicos que adornaban la pared. El frente de la mesa decorado con el nombre de Gabriela en letras de gran tamaño realizadas a mano.  El papel de las letras iba a juego con los pequeños toppers que decoraban donuts, cupcakes y sándwiches.

Los productos de la mesa, en estos casos, suelen ser bocados pequeños y fáciles de comer. No queremos que nadie se manche el vestido o el traje antes de las fotos ¿verdad? Aunque a mí me gusta poner cupcakes grandes. Visten mucho y decoran aún más. También había donuts con chocolate blanco y negro, cookies y galletas con grageas de chocolate rosa. Y golosinas de todo tipo en colores rosa, blanco y pastel. Al servirse la comida a media mañana, se decidió poner algo salado: sándwiches, palitos de hojaldre con quesos recién horneados y palomitas. Las palomitas no pueden faltar en una mesa, con niños y no tan niños.

 Luego, se recogió toda la mesa y se montó una versión más pequeña en el restaurante para la merienda. Además, en el restaurante también se sirvió una tarta de dos pisos de chocolate y vainilla decorada con pequeñas flores de fondant en rosa y lila. Los colores favoritos de Gabriela.

Los detalles que la familia regaló a los invitados fueron unas estrellas de galleta empaquetadas como si de varitas mágicas se tratasen, en rosa y turquesa. 

Esperamos que todo esto hiciera ese día aún más inolvidable para Gabriela y su familia.